Los pasos a seguir de un estudio de infertilidad masculina

esperma Uno de los problemas principales de los que se encarga la andrología es la infertilidad masculina, junto con los trastornos de erección. Los especialistas de la andrología recomiendan realizar un estudio básico de infertilidad masculina cuando el paciente varón no haya conseguido embarazar a su pareja después de un año de coitos no protegidos o cuando él quiera conocer su estado de fertilidad porque sospeche que hay antecedentes que podrían influir en su capacidad para tener hijos. A la hora de explicar todo este proceso, este artículo se ha basado en las recomendaciones para el estudio básico de infertilidad masculina recogidas en la página web de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF). Este estudio persigue el objetivo de identificar no sólo patologías y factores de riesgo que causen o contribuyan a la infertilidad masculina sino también anomalías genéticas transmisibles a la descendencia y patologías relevantes para la salud del varón. Además, esta evaluación permite orientar la estrategia terapéutica, tratando o corrigiendo las causas cuando sea posible, o bien proponiendo las mejores alternativas en reproducción asistida. Un estudio andrológico completo Los especialistas aconsejan un estudio andrológico completo en todos los casos de infertilidad conyugal, pero especialmente cuando se cumplen las siguientes circunstancias: alteraciones en el primer estudio seminal; historia reproductiva anormal; esterilidad por causa desconocida o en parejas en las que las anomalías femeninas se hayan tratado sin éxito. Esta completa evaluación comienza con la elaboración de la historia clínica del paciente, la cual recoge todos sus antecedentes de interés andrológico (gestación y parto propio, desarrollo y pubertad, historia genitourinaria y existencia de patologías de riesgo) y su historia familiar -incluyendo número de hermanos, antecedentes de infertilidad, fibrosis quística, hipogonadismo, criptorquidia y azoospermia en hermanos varones-. Además, es necesario analizar las enfermedades generales relevantes y la exposición a factores con efecto negativo sobre la fertilidad como, por ejemplo, medicamentos, factores laborales y estilo de vida. El siguiente paso consiste en la exploración física del paciente varón, tanto de sus genitales externos como un tacto rectal para exploración prostática. Asimismo, es necesario recabar información sobre el hábito somático, datos antropométricos y caracteres sexuales secundarios. El estudio de una posible infertilidad masculina comienza con la realización de dos seminogramas o espermiogramas. Los resultados de estos análisis del semen del paciente varón pueden ofrecer información sobre problemas en sus órganos genitales, pero no permiten determinar con certeza si un individuo es fértil o no. El semen del seminograma se obtiene mediante la masturbación del varón después de 3 a 4 días de abstinencia sexual y debe empezar a ser analizado en el laboratorio 30 minutos o como máximo una hora después de la eyaculación. En este análisis del semen se evalúan cualidades como aspecto visual, olor, licuefacción, viscosidad, volumen, pH, concentración espermática y número total de espermatozoides. Tampoco se olvidan de analizar la movilidad y vitalidad espermática, realizar el recuento diferencial según la morfología espermática, la estimación de la aglutinación/agregación, la evaluación de la presencia de detritus y otros tipos celulares en semen, así como la determinación de anticuerpos antiespermáticos. Exploraciones complementarias En un estudio de infertilidad masculina se pueden realizar exploraciones complementarias para determinar el diagnóstico del paciente varón. Estas exploraciones pueden ser de diversa índole: pruebas y bioensayos de función espermática –cuyo fin es evaluar la capacidad funcional de los gametos masculinos-; pruebas hormonales que analizan los niveles de la FSH (hormona foliculoestimulante), la hormona luteinizante o luteoestimulante (LH) y la testosterona; técnicas de imagen como las ecografías y ultrasonografías doppler escrotal y la ecografía transrectal; estudios bacteriológicos del semen y análisis de orina postorgasmo. Además, en ocasiones se recomienda la realización de estudios genéticos, tales como el cariotipo y las microdeleciones Yq, en casos de azoospermia de origen testicular o idiopática y oligozoospermias (<5 millones/mL). Asimismo, las mutaciones CFTR se aconsejan en todos los casos de agenesia (bilateral o unilateral) de conductos deferentes, mientras que el estudio de cromosomas meióticos sólo en caso de biopsia testicular en hombres con oligozoospermia (< 5 millones/mL) y de abortos de repetición.

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