La maternidad despeja sus incógnitas: Conocer las posibilidades de ser madres, además del cuándo y el cómo es ya una realidad

mama-grande El estudio de fertilidad indica las posibilidades que tendrá una mujer de retrasar su maternidad

Clínicas EVA comienza una campaña de concienciación regalándolo este mes de agosto.

“El que espera, desespera”. Nunca una expresión popular ha podido ser tan bien aplicada a un proceso como a la maternidad. No sólo los nueve meses de gestación suponen un largo periodo de tiempo en el que la futura madre se hace mil y una preguntas sobre su bebé. Se interroga acerca de cómo será, pero sobre todo si estará sano, y, es inevitable, si el embarazo llegará a buen puerto y en el tiempo deseable, entre las 40 y las 42 semanas de gestación. En muchas ocasiones, la incertidumbre, aderezada con la responsabilidad de traer una vida al mundo, se transforma en angustia.

La trascendencia que el acto tiene para sus vidas provoca que preguntas comiencen mucho antes, muchísimo antes de haber siquiera encontrado la pareja deseada para procrear. La más importante que toda mujer que desea ser madre se hace, es acerca de su fertilidad. ¿Podré tener hijos?, ¿hasta qué edad?

La respuesta, como tantas otras, ha venido quedando en el aire durante siglos, dando al traste con muchas aspiraciones femeninas de traer un hijo al mundo por miedo a que la edad supusiera un riesgo para la salud del futuro bebé e incluso para ella misma.

Hoy, sólo treinta y siete años después del nacimiento de Louise Brown, la primera bebé probeta, la investigación y el desarrollo en reproducción asistida han ido despejando las incógnitas para ayudar a la mujer a preservar su maternidad y a vivirla con menos preocupación.

Así pues, la gran pregunta ya tiene respuestas. Gracias al estudio de fertilidad una mujer puede saber en qué estado reproductivo se encuentran sus óvulos, es decir, que probabilidades tiene de ser madre ahora y en el futuro.

Desde Clínicas EVA, pioneros en España en la democratización de precios de las técnicas y estudios de fertilidad, insisten en la importancia del acceso universal a esta prueba. Consistente en una analítica hormonal y una ecografía que se realiza al tercer día del ciclo menstrual y que nos permite analizar la reserva de óvulos de la paciente, permite a la mujer saber si su fertilidad es óptima, o si por el contrario es recomendable recurrir a métodos de prevención.

No resulta infrecuente que una mujer, condicionada por su estatus socio-económico decida posponer el hecho de ser mamá para, años más tarde, encontrarse con la dura realidad de que ya no es posible.

Clínicas EVA recuerda que no son pocos los ginecólogos y expertos en reproducción que consideran el estudio de fertilidad una herramienta diagnóstica básica que debería incluirse en las revisiones ginecológicas de la mujer en la treintena. Para concienciar de su importancia, EVA regala la prueba durante este mes de agosto a todas las mujeres interesadas en conocer sus posibilidades de tener un hijo.

En caso de que la reserva de óvulos se vea comprometida, la ciencia vuelve otra vez a tender una mano a las futuras mamás. Podrán, si así lo desean, congelar sus propios óvulos para implantárselos más adelante. Se trata de la vitrificación de óvulos, con la que podría decirse que da comienzo la segunda revolución sexual de la mujer: yo decido si quiero ser madre, pero, además, decido cuándo.

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